Si bien las cuestiones que tienen que ver con el clima no pueden considerarse una ciencia exacta, sí resulta conveniente atender los pronósticos. En especial, deben hacerlo aquellas personas cuya actividad depende, particularmente, del comportamiento del tiempo.

La campaña gruesa se dará durante un año “Niña”. Este se caracteriza, principalmente, por una demora en el inicio de las lluvias, seguida de un lapso durante el cual estas se dan de manera regular, para luego volverse infrecuentes, y alternar con períodos de altas temperaturas entre precipitaciones. Esta situación, por supuesto, tiene un impacto sobre los cultivos. Aunque, a criterio del presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Sebastián Murga, en la región no necesariamente se da de tal modo.

“En todo lo que es el NOA, en general, los años ‘Niña’ -malo- o ‘Niño’ -bueno- no tienen esta correlación como sí se da en otras regiones del país o del mundo. Aquí se dieron años ‘Niña’ buenos y años ‘Niño’ malos”, explicó Murga.

A esta mesura, le sumó que la campaña gruesa comienza con perspectivas bastante buenas, debido al aumento que se registró en los precios de la soja y del maíz.

No obstante, se permitió algunas recomendaciones para los productores de estos cultivos. “Deben prepararse para soportar períodos de 20 a 30 días secos. Entonces, conviene tener el campo lo más limpio y lo más controlado de malezas y de plagas posible”, indicó.

Precisamente debido a esa posibilidad de que pasen semanas sin una gota de agua, el presidente de la Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), Osvaldo Martín, recomendó aprovechar al máximo la humedad del suelo. “Hay que ir a ver lote por lote el tipo maleza, cuál es el antecesor, qué ciclo poner, y liberarlos de malezas, para que estas no consuman humedad”, explicó.

Aconsejó, además, que se trate de sembrar cuando el suelo haya recuperado algo de humedad. “Hoy las lluvias se han demorado; y hay mucha diferencia entre los lotes que vienen de rastrojos de maíz y los que vienen de trigo. En los primeros hay más de un metro de humedad, mientas que en los de trigo, apenas 15 cm o 20 cm. Entonces, si no se recupera humedad, se corre el riesgo de que el cultivo se vea comprometido ante uno de los baches que pronostican”, puntualizó Martín. Y a modo de síntesis, explicó que se debe asumir como un año más “defensivo” que lo normal.

Pero el tema climático guarda relación con una cuestión política. “El problema que se presenta de cara a esta nueva campaña es el tema de los pasos interjurisdiccionales, debido a la pandemia. Porque al no haber llovido, todos los trabajos se presentan muy comprimidos. Entonces no se puede estar demorando en los pasos interjurisdiccionales de una provincia a otra; es un impedimento grave, que atenta contra la producción, porque se pierden horas importantes para el cultivo”, alertó.